
Hoy en el ascensor
he mirado mis arrugas...
ocho sumadas con los dos ojos
cuatro y cuatro en cada uno
simetría perfecta
de mis risas y mis penas.
En la comisura de mi sonrisa,
lineas surcantes me asustaron
pero bueno, ya es tan tarde
no las va a quitar la acupuntura.
Y mi frente, no voy a comentarlo
no tengo valor ... se hará el silencio,
Pero tengo treinta y cinco años
una edad en la que nadie es viejo...
el carnet joven caducado
y revisiones en los pechos.
No sé, mamá, en que año estamos
ni sé si quiera la hora ni el momento
solo se que tengo el mismo corazón
que tenía el día de mi nacimiento.
Se han muerto ya famosos de mi vida
cantantes, actores, faranduleros
gente que tenía como reflejo
del contemporáneo tintineo de los tiempos
Ahora... creo, recién, que estos
son nuevas eras,
papá, tita Carmela,
Rodrigo el mongólico, la Lechuga,
el de los marismeños...
todos esos son huesos
y a sus tumbas...
viaja mi pensamiento.
Soy mayor... maldito espejo
no subiré mas al ascensor
de los tiempos modernos

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