sábado, 17 de noviembre de 2007

La Profecía


Mar de la Perla, espérame

tengo que encontrar una manera

barata y sin sospechas

de acercarme a tus aguas

donde se durmió ella.

Tengo un mundo de palabras

tengo un cajón de cartas

Alfonsina espera,

allí donde se baña.


Y en Lesbos

otra me queda,

entre sus 650 versos

la décima musa,

la bella Safo.


Si tuviera alitas...

si no tuviera nada

que me obligue a quedar

si mi hijo fuera ya...

hermoso gavilán,

volaría al olvido

a descansar.


Está la muerte

mirándome con ojos de poeta

y me encanta la idea

me suena a poesía

el morir como una diosa

caída al tártaro...

decidida.


Tengo esta noche

la musa encendida

y la soledad de mi escritura.

los signos de mi locura,

el amor que poco dura,

todo lo que necesito

para estar horas poemando.


Antes de morir,

(he descubierto)

quiero dejar mis letras

kilométricas.

Hacer un puente con poemas

que crucen la tierra y las galaxias.


Hoy he visto que tu estabas

compartiendo la vida verdadera

con el "yo mi me conmigo"

(que dijo sabina que sabe de la vida.)

y eso, aunque me duela

(que duele el amor si se espanta

con agua de arroyo mañanero)

es un regalo que soltaste

sin aviso ni recompensa

y me ha hecho sentir

que aún no es el tiempo

de la dulce despedida.


Todas las poetisas suicidas

¿Qué hicieron antes de morir?

les habló alguien de amor...

o amarraron el amor a un ángel

quitándole sin mas dolor

el sexo y la micción.


En fin... me he aburrido

no tengo ganas de escribir

seguro que mañana

las ganas volverán a mi

cuando mire el vacío

que deja mi balcón

hacia la noche

el ático del desorden

donde vivo y duelo

mis ganas de morir.



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