
Mar de la Perla, espérame
tengo que encontrar una manera
barata y sin sospechas
de acercarme a tus aguas
donde se durmió ella.
Tengo un mundo de palabras
tengo un cajón de cartas
Alfonsina espera,
allí donde se baña.
Y en Lesbos
otra me queda,
entre sus 650 versos
la décima musa,
la bella Safo.
Si tuviera alitas...
si no tuviera nada
que me obligue a quedar
si mi hijo fuera ya...
hermoso gavilán,
volaría al olvido
a descansar.
Está la muerte
mirándome con ojos de poeta
y me encanta la idea
me suena a poesía
el morir como una diosa
caída al tártaro...
decidida.
Tengo esta noche
la musa encendida
y la soledad de mi escritura.
los signos de mi locura,
el amor que poco dura,
todo lo que necesito
para estar horas poemando.
Antes de morir,
(he descubierto)
quiero dejar mis letras
kilométricas.
Hacer un puente con poemas
que crucen la tierra y las galaxias.
Hoy he visto que tu estabas
compartiendo la vida verdadera
con el "yo mi me conmigo"
(que dijo sabina que sabe de la vida.)
y eso, aunque me duela
(que duele el amor si se espanta
con agua de arroyo mañanero)
es un regalo que soltaste
sin aviso ni recompensa
y me ha hecho sentir
que aún no es el tiempo
de la dulce despedida.
Todas las poetisas suicidas
¿Qué hicieron antes de morir?
les habló alguien de amor...
o amarraron el amor a un ángel
quitándole sin mas dolor
el sexo y la micción.
En fin... me he aburrido
no tengo ganas de escribir
seguro que mañana
las ganas volverán a mi
cuando mire el vacío
que deja mi balcón
hacia la noche
el ático del desorden
donde vivo y duelo
mis ganas de morir.

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