lunes, 19 de noviembre de 2007

Mejor imposible


Mi trabajo, es poca cosa

doce horas de paseos

que llenan mi vida rosa.

Un café solo,

significa una leche deprimida.

La pringada del puchero...

una tonta en la que migan.

La sonrisa de un cliente...

una suave bienvenida,

el barullo de la gente...

una torpe y estruendosa caída

de platos, vasos y comida.

Todo esto forma parte

del día a día de una diosa

en fin, mi trabajo... poca cosa.


Después, sobre las siete

(de la noche se supone)

arribo al puerto de casa.

Es un ático bohemio,

con pentagramas en paredes rústicas

corcheas, semifusas, arpegios...

una tonta manera de oír música.


Me desnudo rascándome la espalda

me desato el pelo que me daña

me cuelo las zapatillas

me ducho con pocas ganas

me seco con dos toallas

y me tomo un cubatita.


Tengo a mi hijo (que es un cielo)

a veces, algún amante.

Tengo un perro muy pesado

que hace pis en todas partes.

Tengo laminas de Klimt

...de Magritte

y una Menina que hice

con óleos de los chinos

y un lienzo que encontré

en la basura de algún vecino.


Después si la musa viene a cenar

le preparo algo barato

sopa, huevos y tabaco

y me pongo a poemar

metidita en sus zapatos

que es como mejor se está.


Y no me gustan las rimas

me parecen tan absurdas

pero a veces salen solas

y aunque escriba con la zurda

me riman todas las cosas.


Y eso es lo mejor de mí

mejor vida ... no es posible

a ver si hay alguien aquí

que viva mejor que yo

no hay mejor que mi edredón

ni más fiel que mi imperdible

ni más perro ladrador

ni más mejor imposible.





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