
Mi trabajo, es poca cosa
doce horas de paseos
que llenan mi vida rosa.
Un café solo,
significa una leche deprimida.
La pringada del puchero...
una tonta en la que migan.
La sonrisa de un cliente...
una suave bienvenida,
el barullo de la gente...
una torpe y estruendosa caída
de platos, vasos y comida.
Todo esto forma parte
del día a día de una diosa
en fin, mi trabajo... poca cosa.
Después, sobre las siete
(de la noche se supone)
arribo al puerto de casa.
Es un ático bohemio,
con pentagramas en paredes rústicas
corcheas, semifusas, arpegios...
una tonta manera de oír música.
Me desnudo rascándome la espalda
me desato el pelo que me daña
me cuelo las zapatillas
me ducho con pocas ganas
me seco con dos toallas
y me tomo un cubatita.
Tengo a mi hijo (que es un cielo)
a veces, algún amante.
Tengo un perro muy pesado
que hace pis en todas partes.
Tengo laminas de Klimt
...de Magritte
y una Menina que hice
con óleos de los chinos
y un lienzo que encontré
en la basura de algún vecino.
Después si la musa viene a cenar
le preparo algo barato
sopa, huevos y tabaco
y me pongo a poemar
metidita en sus zapatos
que es como mejor se está.
Y no me gustan las rimas
me parecen tan absurdas
pero a veces salen solas
y aunque escriba con la zurda
me riman todas las cosas.
Y eso es lo mejor de mí
mejor vida ... no es posible
a ver si hay alguien aquí
que viva mejor que yo
no hay mejor que mi edredón
ni más fiel que mi imperdible
ni más perro ladrador
ni más mejor imposible.

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