miércoles, 14 de noviembre de 2007

El aceite de la vida


Te amé tanto ayer...

cuando te vi tan frágil

como un niño enfermo

con la voz tomada por un suspiro

y la mirada fijada en espumas grises


Te amé tanto ayer...

por un instante

acariciaba mi mano

tu fiebre y tu desvelo

en la lejanía de tus enredos


Tu no sabías nada, por supuesto

estabas cansado y delirante

a miles de kilómetros

donde nadie te oía...

pero yo te sentía


como jamas sentí a nadie

estabas enfermo

y mi mano temblaba

empática y rosada

como la diosa de la noche


por rozar tu pelo

(solo un segundo) hervía mi sangre

como hierve la vela

que en la noche arde

tras la húmeda tarde


del invierno sombrío

que tan terco acecha

dejando tras las sombras

del otoño caduco

la miel de su cosecha


Y una panacea de amor

te consolaba, sin tu saberlo

(no lo sabes)

pero estaba mi alma

guardando tu deshielo


susurrando tu nombre

entre hechizos y potajes

una maga amorosa

que a un enfermo adoraba

... silenciosa.

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