
Te amé tanto ayer...
cuando te vi tan frágil
como un niño enfermo
con la voz tomada por un suspiro
y la mirada fijada en espumas grises
Te amé tanto ayer...
por un instante
acariciaba mi mano
tu fiebre y tu desvelo
en la lejanía de tus enredos
Tu no sabías nada, por supuesto
estabas cansado y delirante
a miles de kilómetros
donde nadie te oía...
pero yo te sentía
como jamas sentí a nadie
estabas enfermo
y mi mano temblaba
empática y rosada
como la diosa de la noche
por rozar tu pelo
(solo un segundo) hervía mi sangre
como hierve la vela
que en la noche arde
tras la húmeda tarde
del invierno sombrío
que tan terco acecha
dejando tras las sombras
del otoño caduco
la miel de su cosecha
Y una panacea de amor
te consolaba, sin tu saberlo
(no lo sabes)
pero estaba mi alma
guardando tu deshielo
susurrando tu nombre
entre hechizos y potajes
una maga amorosa
que a un enfermo adoraba
... silenciosa.

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