
Yo siempre juego al juego de dejarme querer.
Pero no soy de nadie, no es de nadie mi hiel.
Yo soy un estornudo que asusta de repente
soy una chispa que arde,
se apaga y se deshace
se hincha, se eleva
se baja y se quema.
Tengo amor a manos llenas
pero es amor de juguete
el que quiere jugar juega
y el que juega se entretiene.
Pero...
me da miedo pensar en este juego
si a la ilusión la daño en algo
si causo dolor, si pico o araño.
Y tu me das miedo
pequeño hombre de hojalata
por si al final del cuento
ese corazón que tienes
que es un corazón de esos gigantes
de hombre lobo
atraviese mi juego con balas de plata.
Realmente me guardo del dolor
me escondo mis encantos
porque en ti reside el amor, lo se
a tu vera, junto a tus ojos de luna llena
sentí lo que es desear que me miraras
desear que me tuvieras.
Pero como alguien dijo una vez
yo soy una diosa, tu un pobre mortal
puedo tirarme al tártaro,
puedo saltar como lo ángeles hacia la tierra
perder mis alas, odiar el néctar y la ambrosía
o
vivir de esa melancolía que me dejo tu mirada
tu risa acompasada con la mía,
el roce de tu cuerpo que yo buscaba a posta.
Andaba mi vida, estos últimos días sin purpurina
porque me di cuenta de repente
que ha pasado el tiempo muy deprisa esperándote
y yo he crecido en kansas y tu ...
te has quedado en ciudad esmeralda.
Ahora veo que andas fabricando ciclones
construyendo puentes
quien sabe si las brujas de la rosa de los vientos
te traigan al sur o me lleven al este.

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