
No soy mas que una golondrina
que revolotea delante de unos ojos
de zafiros claros y brillantes.
Llegó el frío pero tú, que eres de oro
tu que posees un corazón de rubí
irradias el calor que calienta el mar, la mar
y derrites los polos y los helados de fresa.
Como la madre que un día le dijo a su hijo...
me digo a mi misma...
¿Por qué no puedes ser como el Príncipe Feliz?
yo, como aquel niño,
lloro por no poder alcanzar la luna,
y tu cual piruleta te me ofreces
calmando mi llanto y sacando mis sonrisas.
Mis compañeras ya partieron a Egipto
ya incluso, habrán llegado
pero yo me quede aquí,
porque un día vi lágrimas de una estatua
y quise quedarme a ayudar
quise repartir sus riquezas, (hablar de ti)
contar tu historia junto con Oscar Wilde
y aunque se queden vacías tus cuencas
y yo muera sobre tus pies o sobre tu cabeza
moriré con una sonrisa
porque moriré pensando en ti
en tu bondad y en tu decencia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario