sábado, 15 de diciembre de 2007

El Príncipe Feliz


No soy mas que una golondrina

que revolotea delante de unos ojos

de zafiros claros y brillantes.

Llegó el frío pero tú, que eres de oro

tu que posees un corazón de rubí

irradias el calor que calienta el mar, la mar

y derrites los polos y los helados de fresa.

Como la madre que un día le dijo a su hijo...

me digo a mi misma...

¿Por qué no puedes ser como el Príncipe Feliz?

yo, como aquel niño,

lloro por no poder alcanzar la luna,

y tu cual piruleta te me ofreces

calmando mi llanto y sacando mis sonrisas.

Mis compañeras ya partieron a Egipto

ya incluso, habrán llegado

pero yo me quede aquí,

porque un día vi lágrimas de una estatua

y quise quedarme a ayudar

quise repartir sus riquezas, (hablar de ti)

contar tu historia junto con Oscar Wilde

y aunque se queden vacías tus cuencas

y yo muera sobre tus pies o sobre tu cabeza

moriré con una sonrisa

porque moriré pensando en ti

en tu bondad y en tu decencia.





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