A veces te vas
alejando de la gente, o la gente se aleja de ti, no importa el motivo ni lo viceversa
de la situación… solo importa que la
distancia te hiere y lo masticas como puedes. Vas pasando del extrañar a la
nostalgia, de la rabia a la comprensión… pero el dolor reside en cada punto cardinal.
Trago saliva, trago mis lágrimas, la vida sigue… o no…
vivir o morir deja de tener el cariz que la supervivencia requiere. Los segundos no son otra cosa que
la continuación de los primeros… respirar… que mas da… respirar… impulsar la vida por pura cadencia.
Maldito puñal que se clava en medio de no sé dónde de mi
cuerpo, entre el estomago, el diafragma, el esternón y el corazón, desgarrando
a jirones lo poco que queda de esta naufraga en mil naufragios.
Los finales felices existen… los veo en los demás.

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