
¿Hasta cuándo serás mi rana encantada?
Buscaba al príncipe y me pintaste su rostro,
dibujándolo en tu piel verde y tu tacto resbaloso.
Juraste que el amor rompería tu oscuro maleficio,
que no dejaría en ti, ni una huella del ser anfibio.
Me acostumbré a tu horrible sonido,
desquiciante croar de eco repetido,
a tu larga lengua, collar de mi campanilla,
a tu frío cuerpo entre mis pantorrillas.
Ahora, sorprendida mirando tus ojos saltones tristes,
temo perder todos los tesoros de agua que me diste.
No se cuanto tiempo más... serás mi príncipe-rana...
y por quererte así tal como eres... temo al mañana.
¿Hasta cuándo serás mi rana encantada?

No hay comentarios:
Publicar un comentario