viernes, 22 de febrero de 2008

Juguetes Travestidos



Pesadillas que me hacían reir,

cayendo de rodillas arrodillada.

Yo era un soldado de plomo

y tú una bailarina travestida.

La lluvia tiñó de orín mi impecable uniforme,

tan rojo, tan blanco.

Tú tenías desatada la zapatilla,

y tu lunar pintado

sobre la mejilla

la lluvia, lo había despintado.

Si, tú con tu alma de trapo

y yo con mi corazón aplomado.

No estaba hecha esta casaca

para ocultar mis mamas,

me oprimía, me oxidaba.

Y tú con esos pies cincuentones,

arrugados los dedos

para no estropear mi pesadilla

por unos zancos de ballet

cosidos para pies de mujer...

en un mundo de coches a pilas

y pelotas de botes imparables...

No hay comentarios: